Talleres

Taller II

Hoja de Ruta Taller II, 2021

EL VIENTO SE LEVANTA

“Le vent se lève, il faut tenter de vivre”

“El viento se levanta, hay que intentar vivir” (Paul Valéry)

 

Estos hermosos versos del poeta francés Paul Valéry en el poema “Cementerio marino”, y que el director de cine animado japonés Hayao Miyazaki escogió para titular su película más autobiográfica, son el “pie”, el primer verso de un poema que intentaremos escribir entre todos, el poema de la vida que nos invita (o nos llama) a ser vivida. El verso que cada uno aporta a ese poema, nos puede tomar una vida escribirlo. Ese verso será tal vez nuestro epitafio o nuestro último suspiro y es, al mismo tiempo, una llamada que tiembla en el aire y que nos sostiene cuando todo pareciera desmoronarse o quebrarse.

En la película de Miyazaki, en un encuentro azaroso, una bella y delicada joven, en un tren que avanza a una ciudad que será devastada por un terremoto, le susurra al joven (que parece ser el padre de Miyazaki) “le vent se lève”( “el viento se levanta”); inmediatamente, el joven, venciendo toda la timidez y contención japonesa contesta: “¡il faut tenter de vivre!”. Son esos momentos en que se produce una rima interna en la vida, el óbolo ha sido entregado, ya no estamos tan solos, pase lo que pase…

Carl. G. Jung , en el comienzo de su “Libro Rojo”, se dirige a su propia alma, que no le responde. “Alma mía ¿dónde estás?¿ me oyes? ¿estás allí?”-clama un Jung extraviado de sí mismo. Y luego le dice a su propia Alma: “He de contarte todo lo que he visto, vivido, bebido en mí. ¿O no quieres escuchar nada de todo aquello lleno de ruido de la vida y del mundo? Algo, sin embargo, debes saber: una cosa he aprendido, y es que hay que vivir esta vida. Esa vida es el camino largamente buscado hacia lo inasible, que nosotros llamamos divino. No hay ningún otro camino (…)”

 

Lo de Jung es imperativo: “hay que vivir esta vida”. El verso de Valéry me parece más humilde, tal vez porque sabe la envergadura que está implícito en “vivir esta vida”: él prefiere afirmar “hay que intentar vivir”.

Intentar: a tientas, con esfuerzo, sin seguridad de poder hacerlo, pero no abandonando el llamado de la vida antes de empezar…

“Intentar vivir” es en sí misma una inmensa, intensa tarea. Para muchos se da como una lucha (agonía, del griego “agonos”) o como un trabajo, una ascesis que requiere movilizar muchos recursos interiores. Llegar a decir -como Neruda- “confieso que he vivido”, implica haber vivido una vida de verdad propia y no prestada, una vida auténtica (de ella habló Heidegger para oponerla a la existencia sumergida en el “se”de la masa o la opinión pública).

Vivimos tiempos de peligro, tiempos de incertidumbre, de angustia, que exigen de nosotros volver hacia adentro para encontrar los recursos que nos permitan resistir. Por eso, puede resultar enriquecedor volver a leer a autores que, cruzando contextos tantos o más exigentes que el que estamos viviendo, tocaron los bordes de su propio ser, sintieron el viento levantarse y se lanzaron con coraje, a veces hasta con júbilo, a vivir. Vivir, no sobrevivir…

Su creación literaria o filosófica es el destilado de esa experiencia de tensión, de descenso, de combate, también de éxtasis, júbilo y gratitud. Vidas intensas, fuertes, duras, que fueron la materia prima de una alquimia con la palabra y el pensar y que terminaron en poemas, ensayos, narraciones, mensajes que nos dejaron como señales de ruta de este único camino que tenemos por delante, según Jung: la vida. Son verdaderos compañeros de viaje que no huyeron del peligro sino que se internaron en él, bucearon en las cimas de la soledad o el miedo y el desamor y nos trajeron verdaderas “perlas” de intensa irradiación y luz… Intentaron vivir…

 

¿Qué tienen en común Rainer María Rilke (el poeta frágil que el pinchazo de una rosa mató), Plotino (el fulgurante pensador neoplatónico), la poeta rusa Marina Tsvetaieva (que vivió los horrores del estalinismo), Emily Dickinson (que nunca salió de su casa), Sophia di Mello, Federico Nietzsche y otros autores con los que conversaremos en este taller?

Que escucharon el viento levantarse, que intentaron vivir. Su arte poética y su pensamiento es muchas veces un “arte de vivir”, no hecha de recetas sino de vislumbres y hallazgos muy personales. Ese “arte de vivir” no puede ser enseñado en las escuelas, porque corre el riesgo de convertirse en “letra muerta”.  ¿Tuvieron éxito, fracasaron? En ellos vida y obra están íntimamente entrelazadas, ellos nos precedieron en esta breve jornada (“vivir es caminar breve jornada”-dijo Quevedo) y sus huellas nos dicen que no estamos tan solos y perdidos como podíamos creer. ¡Hay que intentar vivir!

Los invito a iniciar la búsqueda de esas pistas o piedrecitas que estos extraviados en el bosque como nosotros, nos dejaron para regresar a casa. Ellas están en algún rincón de Praga, Moscú, Oporto, un jardín en Nueva Inglaterra o en Sils-María, (remota región alpina).

Viajeros y viajeras: es hora de partir en esa búsqueda. Estos tiempos que vienen serán muy exigentes con nosotros y… “y hay que vivir esta vida” y siento aquí en la proa de este Barco Ebrio cómo el viento se levanta.

 

Cristián Warnken
Capitán del Viaje a la Palabra
Febrero 2021

 

 

TALLER II:
Los jueves
25 de marzo – 24 de junio

LUGAR

Online

HORARIO

19:30 a 21:30 hrs.

VALOR

$420.000

DURACIÓN

14 sesiones
 

Categoría:

Descripción

    Contacto / Consultas



    Caterina di Girolamo / productora
    +56 9 6779 0213
    tallereswarnken@gmail.com

    
    			

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    Paperback, Hardcover, Audiobook, Audio CD, Kindle

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